Oficio de la entrevista larga
Cómo se prepara una conversación larga con perfiles técnicos y por qué conviene publicarla casi entera.
Hay entrevistas que se preparan para conseguir una frase corta y potente. Otras se preparan para entender algo. Esta pieza trata de las segundas: conversaciones largas con personas que trabajan con datos, sistemas o políticas digitales, donde la respuesta más útil casi nunca cabe en un titular.
El trabajo empiezo antes de la llamada. Leer informes previos, entender el vocabulario propio del entrevistado, distinguir qué preguntas ya tienen respuesta pública y cuáles no. Cuando alguien lleva años en su campo, nota enseguida si quien pregunta ha hecho los deberes. Y cuando lo nota, habla distinto.
Sucede a menudo que la persona entrevistada corrige una premisa de la pregunta. No es un obstáculo: es material. Esa corrección suele señalar dónde estaba el malentendido general y abre una vía más interesante que la pregunta original. Conviene dejarla entrar en lugar de forzar el guion.
Luego llega la edición. Recortar una transcripción de una hora a un texto legible exige decidir qué se conserva y qué se resume. La regla que seguimos es simple: no cambiar el sentido de lo dicho, marcar con claridad cuándo hablamos nosotros y cuándo cita la persona, y avisar al lector de que está ante una transcripción trabajada, no ante una declaración improvisada.
Seguir leyendo en la redacción